El cuerpo aprende a convivir con el filo: la cicatriz como mapa, el morete como calendario. Pero cuando la herida cierra, el silencio se vuelve otro tipo de sangre.
La mano que ya no busca la gasa, el espejo que no encuentra el morado, la cama que extraña el insomnio compartido con el vértigo. la soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida pdf
If this is an academic or literary work: El cuerpo aprende a convivir con el filo: