Si creciste en los 2000, es imposible que no recuerdes a un ratón vestido con esmoquin, viviendo en un lujoso ático de Kensington y, de repente, siendo succionado por un inodoro hacia un mundo subterráneo. Hablamos de , el protagonista de Lo que el agua se llevó ( Flushed Away ), una de las joyas más divertidas y técnicamente innovadoras de la colaboración entre DreamWorks y Aardman Animations.